Misión para nuestra “Misión”: Leer a Dios!

enero 4, 2007

En MP haremos “Lectio Divina” (expresión latina que significa: Lectura de Dios)…. Es decir haremos una meditación orante de las Sagradas Escrituras. Para leer la Biblia con provecho es necesario hacerlo con atención, constancia y oración. Por ello adoptaremos en nuestras misiones este hermoso método de conversación con Dios.

Benedicto XVI dijo, el 16 de septiembre de 2005: «Si se promueve esta práctica (Lectio divina) con eficacia, estoy convencido de que producirá una nueva primavera espiritual en la Iglesia… La lectura asidua de la Sagrada Escritura acompañada por la oración permite ese íntimo diálogo en el que, a través de la lectura, se escucha a Dios que habla, y a través de la oración, se le responde con una confiada apertura del corazón».

Nuestra razón de ser de la misión, en su faceta interna, es decir entre nosotros mismos, misioneros todos, es promover “una nueva primavera espiritual en la Iglesia”. Soy un convencido que solo renovando constante y progresivamente nuestra espiritualidad podremos acercarnos a Dios con mayor prioridad. Dios habla en el siglo y lo hace a través de nuestro Papa, quien nos dice claramente: «No hay que olvidar nunca que la Palabra de Dios es lámpara para nuestros pasos y luz en nuestro camino». Si los jóvenes pretendemos renovar el mundo, debemos hacerlo en el AMOR y para ello necesitamos acercarnos NECESARIAMENTE a la Palabra de Dios.

La Lectio es una herramienta muy útil para cumplir nuestro propósito, grabado en nuestro lema. Siendo discípulos de Cristo (gracias a las enseñanzas que Dios nos deja en sus escrituras), alcemos la voz de AMOR (voz de Dios y de todos nosotros para renovar al mundo).

Para hacer esta hermosa meditación que hacemos con las SS.EE, luego de, por ejemplo: colocarnos cómodos, colocarnos en presencia del Señor, hacer respiraciones profundas para calmarnos, invocar al espíritu santo y leer la lectura señalada; nos hacemos las siguientes preguntas (como para guiar la Lectio):

-¿Qué dice la lectura?

-¿Qué me dicen a mi estas lecturas? ¿En mi vida, en lo que estoy viviendo, en mi persona? ¿Qué me llega? ¿Algún versículo en especial?

-¿Qué le respondo yo a Dios, según lo que estas lecturas ha iluminado en mi vida? ¿Cómo puedo poner esta palabra en acción?

 

En el siguiente recuadro queda un poco más claro el procedimiento y el objetivo de cada parte o pregunta. (Click sobre él para agrandar)

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“La Lectio es un método de lectura orante de la Palabra de Dios. Porque es “lectura” buscamos comprender el texto para descubrir el mensaje de Jesús, y porque es “orante” entramos en diálogo con Jesús dejando que su mensaje nos anime y guíe. Un “método” es simplemente un camino gracias al cual llegamos a nuestra meta o destino.

Si la meta es el encuentro personal y comunitario con Jesucristo vivo, Palabra plena y definitiva del Padre, entonces un buen método o camino nos debe ayudar a conseguir esa meta. A esto nos ayuda la Lectio divina con sus cuatro pasos de lectura, meditación, oración y contemplación.

Se trata de cuatro actitudes básicas del discípulo que, porque anhela seguir al Señor, se sienta a los pies de su Maestro para escuchar su Palabra (Lc 10,39). Esta disposición de escucha lo lleva a comprender la Palabra (Lectura), a hacerla realidad en su vida (Meditación), a suplicar fuerza y luz para seguir el camino de Jesús y a dar gracias por su obra en la Iglesia (Oración), y a impregnarse del Reino de Dios y a trabajar por su venida (Contemplación).

Recordemos que la Lectio divina es una lectura atenta de la Sagrada Escritura como la de un discípulo pendiente a no perder ninguna palabra de su maestro. Esta lectura prepara la conversión, pues la Biblia es “como un espejo” que pone al descubierto nuestras incoherencias y disfraces, porque es camino de revelación de Jesucristo y, por lo mismo, manifestación de la propia y más íntima verdad, pues “penetra hasta la división del alma y del espíritu, hasta lo más profundo del ser y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Heb 4,12).”

 

La idea es que leamos, meditemos, oremos, contemplemos y practiquemos la Palabra de Dios, fuente viva de vida para todos nosotros, fuente viva de AMOR.